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~Dalia~
*Ya ha pasado más de un año desde que logramos derrotar a Zhairos. Al final evitamos que White se muriese, sin embargo no se ha despertado desde entonces, aún necesitábamos devolverle su poder. Pero había desaparecido, Deat huyó con la esmeralda morada y no volvimos a saber de él. Allen sigue buscando, hace mucho que no lo vemos. Se ha vuelto distante, no habla con nadie, quiere hacer las cosas él solo. El resto al principio intentamos ayudarle con su búsqueda, pero ya ha pasado mucho tiempo, todos tienen su propia vida, no pueden estar ahí para siempre. Yo volví a Green Prairie, al dojo con mi sensei, así podría investigar alguna cura para mi amiga más fácilmente. Pero no todo fue tan fácil. Con los días pude ver como mi sensei también empezaba a enfermar. En realidad llevaba enfermo mucho tiempo y yo no lo supe*
Dalia: -le acerca la cuchara- venga sensei, coma.
Kanzuo: cof cof... Dalia... no quiero ...
Dalia: venga, ya no es un niño. Coma.
Kanzuo: ...Si supieras cuánto me duele tragar me entenderías. Además, no tengo hambre.
Dalia: Pues tome la medicina, le va a aliviar.
Kanzuo: no quiero malgastar más...
Dalia: deje de decir tonterías. Usted es la persona mas querida del dojo,¿cómo cree que se van a sentir todos sus amigos si dice eso?
Kanzuo: Dalia...tu has sido una hija para mi. No tienes que preocuparte por nada. Yo ya he vivido una vida muy feliz.
Dalia: sensei...
Kanzuo: anda...sal de la habitación. No me gusta verte con esa cara. Déjame descansar...
Dalia: -se levanta- te dejo aquí la comida...-se va hasta la puerta- espero que te la hayas acabado cuando vuelva...-cierra la puerta-.
*No puedo seguir viéndolo así. Es tan triste ver a la persona que te ha criado consumirse de esa manera
...*
Keiko: -aparece por el pasillo-¿Dalia-san?
Dalia:-se limpia las lágrimas- Keiko, ¿sucede algo?
Keiko: no creo que vaya a ceder tan fácilmente ...
Dalia: Pero que quieres que haga...no puedo dejarlo morir sin mas, es como mi padre.
Keiko: ¿Y que piensas hacer?
Dalia: pues no lo se, seguiré investigando, algo podré hacer...debo hacerlo...
Keiko: hum....bueno....creo que yo podría ayudarte con eso. ¿Has oído hablar de la Atlántida?
Dalia: ¿cómo?
Keiko: Si, la Atlantida, la ciudad más grande que existe bajo el mar. Yo soy de ahí.
Dalia: ...si pero, ¿que pasa con ella?
Keiko: verás, los atlantes cultivamos una especie de alga milagrosa que tiene unas propiedades curativas muy potentes. Creo que podría sernos de ayuda.
Dalia: Oh Dios...entonces debo ir allí.
Keiko: pero no es sencillo, no dejan entrar a cualquiera ahí, tienes que tener sangre atlante o ser una persona muy importante. Si quieres entrar deberemos ir las dos juntas.
Dalia: ¿y cuando podríamos ir?
Keiko: sería mejor partir cuanto antes. Espérame a la salida del dojo mañana al amanecer, ya me encargo yo del viaje.
Dalia: gracias Keiko, no se como agradecerte esto.
Keiko: -sonríe- procura que no te vea nadie.
* A la mañana siguiente dejé una nota en mi habitación, antes de partir, avisando a mi sensei de que no estaría en unos días.
El trayecto hacia el mar fue breve, Keiko y yo viajamos en un pequeño coche que nos acercó hasta la costa. Desde allí mi compañera consiguió los billetes para viajar hacia la Atlantida sin ninguna complicación gracias a sus notables rasgos atlantes.
El resto del viaje fue más complicado para mi. Nos metieron en un tipo de carruaje submarino, decorado con todo tipo de detalles marinos, que fue descendiendo poco a poco en el mar. A medida que bajábamos, la presión hacía que mis oídos pitaran sin parar y que la cabeza no dejará de darme vueltas. Al final, tuvieron que darme una especie de pastilla que me durmió el resto del trayecto*
Keiko: Dalia-san -la mueve-.
Dalia:-abre los ojos- ¿uhm? -se incorpora- ¿Ya llegamos?
Keiko: si, señorita. Bienvenida a la Atlantida.
* Tarde un poco en acostumbrarme a la luz. Para mi sorpresa toda la ciudad estaba rodeada de una especie de cúpula de cristal por la que se podía ver todo el tipo de flora y fauna exterior. Los edificios eran obras de tipo grecolatino, y la vestimenta de la gente se asemejaba con culturas místicas. Todo era realmente hermoso*
Dalia: vaya, no se que decir. Nunca había visto nada igual.
Keiko: me alegro de que le guste.
Guía: -se acerca a ellas- por favor, si son tan amables de seguirme. El rey Hagus espera vuestra llegada Keiko-san.
Dalia:-sorprendida- ¿el rey?
Keiko: Si...tengo un asunto pendiente con el antes de nada. Sólo será un momento, vamos.
* Realmente noté que algo no iba bien. Keiko parecía demasiado preocupada, además, los guardias que vimos durante nuestro trayecto no nos dieron mucha confianza. Diría que nos intentaban matar con la mirada, más bien, me intentaban matar con la mirada. Acaban de dejarme claro que no les gustan los extranjeros.
Abrieron la última puerta. Daba a una sala muy iluminada, del centro se levantó de su trono un personaje alto y vigoroso, con sus ropajes caros y su larga canosa barba cuidada cada centimetro*
Hagus: ¿me dirijo Keiko Harunova?-preguntó-.
Keiko:-hace una reverencia- así es mi señor. Mi compañera es Dailinar Rykuo, hija del Gran Dragón Blanco y segunda al mando del dijo de Green Prairie.
*El rey atlante posó sus viejos ojos oscuros sobre mí. Para mi sorpresa se arrodilló a mi lado y me beso la mano*
Hagus: Llevaba mucho tiempo esperándola señorita Rykuo. No sabe la alegría que me provoca conocerla por fin .
Dalia: -confusa-  ¿Perdón? ¿usted me conoce?
Hagus: Lamento no haberle informado adecuadamente, pero esto no es algo que se pueda decir por otra vía que no sea hablando... bien por donde podría empezar... ¿sabe de que raza somos los de la familia real atlante?
*Ahora que me paraba a pensar no se parecían a ninguna de las razas que hubiera visto antes. Eran reptiles, de eso podía estar segura. Tenían unas aletas enormes traseras que caían sobre sus hombros como si fueran alas, cola larga y acabadas en una especie de aleta*
Dalia:  nunca había visto nada parecido.
Hagus: No es de extrañar. Somos Dragones de agua, que a diferencia de usted, una Dragons de tierra, habitamos en la Atlantida.
Dalia: Oh ... No tenía ni idea...
Hagus: Según tengo entendido, usted es la única superviviente de su raza. Debe de ser duro.
Dalia: Nunca la había pensado asi... me hubiera gustado conocer a mis padres, aún así me han dado todo lo necesario para tener una vida normal.
Hagus: Bueno, me gustaría que supiera que yo conocí a su padre. Llegamos a tener una relación bastante significativa. Sin embargo antes de eso tuvimos grandes problemas.
Dalia: Cuénteme.
Hagus: nuestras razas llevaban muchos siglos siendo rivales. Lamento decirte que fue mi raza la cual hizo que la tuya mermase. Te pido disculpas por ello. No obstante durante la última guerra tu padre y yo firmamos un acuerdo para poner fin a tal barbarie, y así forjar un nuevo mundo mejor. Lamentablemente su padre falleció poco después por otro enfrentamiento ajeno a nosotros y perdimos el contacto con su familia.
Dalia: vaya...no tenía ni idea de esas cosas. Al menos me han ayudado para conocer un poco más sobre mi padre...aún así no entiendo por qué me ha hecho llamar si todos los asuntos están bien.
Hagus: verás señorita, eso no es todo. Uno de los acuerdos del contrato de paz anunciaba el casamiento de los hijos de cada familia, para mejorar las condiciones de nuestra reconciliación.
Dalia: ¿¡Que!?
Hagus: si ...esa era la parte más difícil de explicar.
Dalia: no, no, no... verás, me siento muy alargada, pero no puedo simplemente casarme con un desconocido. Además vine aquí con intención de encontrar una cura para mi maestro, esta gravemente herido, no puedo quedarme aquí.
Hagus: Ese es el punto, le ofrecimos la medicina a su compañera a cambio de que la trajera aquí.
Keiko: Dalia... Lo siento, pero sabía que no había otra forma de conseguirla. No podía arriesgar la vida del sensei.
Dalia: Keiko...lo siento pero no puedo hacerlo...
Hagus: Señorita Dalia, comprendalo, no la obligamos a casarse al momento, quedese aquí un tiempo y conozca a mi hijo. Le aseguro que no se arrepentirá. Este palacio al tratará como una princesa.
Dalia: pero no ....no puedo.
Hagus: entonces me temo que no le entregaremos la medicina.
Dalia: ¿como puede hacerme chantaje así?
Hagus: Realmente necesitamos esa boda, para que nuestros habitantes acepten a las culturas terrestres y puedan moverse libremente por los dos mundos. Por favor Dalia, nunca será una presa aquí, se lo aseguro...hágalo por su padre, como uno de sus últimos deseos.
*El carruaje volvió. En el se montó Keiko con las medicinas para mi sensei. Me puse muy triste al saber que no podía verlo recuperarse. Ahora estaba prometida, y aún ,no se con quien...*
       Continuará....
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